El inquilino asume daños por uso o mal uso y mantenimiento básico (bombillos, chapas sencillas, limpieza).
El propietario asume daños estructurales o de equipo fijo (tuberías internas, estructura, techo, instalaciones mayores, electrodomésticos empotrados si se entregaron así).
Lo ideal es que esto quede detallado en el inventario y el contrato